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Se limitará el tamaño de los carteles, la
colocación de lonas publicitarias en las
fachadas y se impedirá la circulación de
vehículos específicamente dedicados a la
publicidad, salvo autorizaciones concretas y
aquellos cuya publicidad pertenezca a su
actividad.
El alcalde sostuvo que la
“sobresaturación de expresiones
publicitarias” y la "excesiva
heterogeneidad" del espacio dedicado al
mensaje publicitario "son las principales
causas que han motivado la redacción de un
nuevo texto, cuyo objetivo será "proteger
los valores y la sostenibilidad del paisaje
urbano, con medidas técnicas y
administrativas que den cobertura a las
carencias detectadas con la aplicación de la
actual normativa". El programa prevee
un período de adaptación de 12 meses, a
partir de su entrada en vigencia en
septiembre de este año según lo anunciado
por el alcalde Ruiz-Gallardón. Para esa
fecha tendrán que haberse adaptado a la
nueva normativa o ser retirados los
aproximadamente 120.000 carteles, incluídas
las cruces de neón verde de las farmacias.
De esta forma los establecimientos podrán
tener rótulos iluminados con un haz de luz
descendente, pero no carteles de neón. Hay
una reducción en los carteles sobre
edificios y una reglamentación mas estricta
en cuanto a la iluminación de los mismos.
La ordenanza reguladora de publicidad
exterior aprobada por la junta de gobierno
del ayuntamiento, es un intento por detener
la contaminación visual. La idea es evitar
que Madrid se convierta en “ un escaparate
descontrolado, caótico y desordenado que
afea el paisaje urbano”. La ordenanza tiene dos puntos especiales: Por
un lado la creación de una “Zona de Especial
Protección” para el casco histórico de la
ciudad, comprendida por calles y edificios
de interés histórico-artístico, donde se a
va a reducir y limitar fuertemente la
publicidad exterior. Por otro lado, existen
excepciones a la norma constituidas por los
carteles de Tío Pepe ( de la Puerta del Sol)
y el de Schweppes (de la Plaza del Callao);
ya que a los mismos se los ha considerado “
elementos singulares”; estos elementos
corren así con esta suerte de indulto.
La Ciudad de Buenos Aires no escapa a este
fenómeno
La Ciudad de Buenos Aires, al igual que
otras grandes ciudades del país, no escapa
por supuesto a este fenómeno. Aunque parece
que aún estamos inmersos en el proceso de
continuar agregando espacios publicitarios
en la vía pública.
Edificios, marquesinas, paradas de
colectivos, colectivos y autos pintados,
dentro de trenes y subtes, publicidad
rodante y hasta el interior de los
sanitarios; son algunos medios utilizados
por la publicidad con la que convivimos a
diario.
Con
medidas de este tipo se trata de preservar
de alguna forma la fachada de la ciudad,
lograr una coloración mas uniforme y menos
carnavalesca por así decirlo. En muchos
casos la disposición de la cartelería
incluso entorpece la circulación peatonal
mas allá de lo visual; tal es el caso de
carteles en paradas de colectivos ubicadas
en sentido perpendicular al tránsito
peatonal.
Como toda medida hay quienes se manifiestan
a favor y quienes no, entre estos últimos
seguramente están aquellos que tienen que
dar de baja sus carteles y neones; grandes
empresas que deban realizar modificaciones
costosas o quienes consideran que pierden
exposición con la nueva medida.
Revisando algunas opiniones en foros
españoles he encontrado algunas oposiciones
que argumentaban entre otras cosas, el gasto
innecesario del proyecto, el derecho a
promocionar en la vía pública un negocio y
la arbitrariedad de la medida.
La norma no prohíbe los carteles, sino que
aplica reglas mas estrictas en cuanto a la
ubicación, tamaños e iluminación. Por otro
lado, el derecho violado constantemente es
el del ciudadano que involuntariamente está
expuesto a la recepción de mensajes
publicitarios, sin quedarle otra opción.
Tal vez haya muchas cosas por resolver antes
en la ciudad, pero no está demás prestar
atención a la medida Madrileña y observar
además la forma de aplicación de esta medida
controversial. |